Las emociones forman parte del desarrollo integral de la infancia y son clave para la construcción de la identidad y las relaciones sociales. A través de experiencias lúdicas y manipulativas, los niños pueden aprender a reconocer, nombrar y expresar lo que sienten de manera progresiva y significativa.
Esta propuesta didáctica ofrece un enfoque vivencial, donde la observación, la imitación y la creación con materiales como la plastilina permiten a los alumnos acercarse a las emociones básicas de forma accesible, visual y participativa. Se trata de un recurso pensado para favorecer tanto la educación emocional como el desarrollo del lenguaje y la motricidad fina en edades tempranas.







